¿Alguna vez has oído que el consumo diario excesivo de sal es uno de los principales responsables de la tensión alta, lo que a su vez puede derivar en patologías del aparato cardio y cerebrovascular? Pues es cierto. Por este motivo, un menor consumo de sal mejoraría la funcionalidad del corazón, los vasos sanguíneos y los riñones, y aumentaría también la resistencia de tus huesos.
Si te preocupa la tensión y el corazón, controla a menudo el peso. ¿Tienes un poco de sobrepeso? Para prevenir el riesgo de hipertensión, un poco de dieta y unos cuantos kilos menos te ayudarán a reducir la presencia de grasa en la sangre. Así ganarás bienestar para tu corazón. ¿Sabías que, por cada kilogramo de peso que pierdes, la tensión arterial se reduce un milímetro de mercurio? ¡Un resultado magnífico!
Tu tensión alta será solo un recuerdo si dejas de fumar: la nicotina contenida en los cigarrillos aumenta la tensión, el ritmo cardíaco y la cantidad de sangre bombeada por el corazón al sistema circulatorio y a las arterias coronarias. No hay duda: el tabaquismo es una de las principales causas de hipertensión. Pero si lo dejas reducirás hasta en un 50 por ciento las probabilidades de sufrir ictus y cinco veces las de padecer otras patologías cardiovasculares. Además de dejar de fumar, otro consejo que te damos es que no te excedas con el alcohol.
Si tienes la tensión un poco alta, trata de comer más fruta y verdura. Son alimentos que contribuyen a eliminar de tu organismo los radicales libres, una de las primeras causas de deterioro de los vasos sanguíneos. Pero sus beneficios no terminan aquí: las frutas y las verduras contienen potasio, un mineral capaz de reducir la tensión por sí sola.
El ejercicio físico regular te ayudará a quemar las calorías que consumes en exceso y a empezar a adelgazar. El mejor ejercicio que puedes hacer es caminar o nadar alrededor de media hora al día. Con este pequeño sacrificio tu tensión arterial se reducirá entre un 5 y un 10 por ciento. Ten en cuenta que la ansiedad y el estrés también aumentan tu tensión arterial. Si consigues controlarlos tendrás un beneficio inmediato.
Si sufres de hipertensión hay muchos deportes indicados para ti: ciclismo en llano, esquí de fondo, natación, golf, marcha en llano, trekking, patinaje, piragüismo, petanca, pesca deportiva o tiro deportivo. Todos los deportes de resistencia (aeróbicos) son perfectos para reducir la tensión