Para confiar en el test de embarazo, debes saber, antes que nada, qué es la hormona del embarazo. Se llama hCG, abreviatura de gonadotropina coriónica, y es la hormona que secretan las células de la futura placenta tan pronto como el embrión se implanta en el útero. Esto significa que su presencia es señal de... ¡buenas noticias!
Es importante saber que todos los test de embarazo funcionan igual. Parten del mismo principio: determinan en la orina la presencia o no de la hormona del embarazo, la cual se libera aproximadamente una semana después de la fecundación. Obviamente, ¡esta hormona no aparecerá si no estás embarazada!.
¿Has decidido hacerte un test de embarazo? Ten en cuenta lo siguiente: el test clásico es fiable si lo realizas en torno a las dos semanas después de haber mantenido relaciones "sin protección" o al tercer día de retraso del supuesto inicio de la menstruación. ¿Un consejo? Realizarlo siempre por la mañana. Debes saber que la concentración de la hormona hCG en la orina es mayor en las primeras horas del día. Otra regla a seguir: evita beber antes de hacerte el test, así evitas el efecto de dilución de la hormona del embarazo.
Casi todos los test de embarazo son parecidos a un bolígrafo, una especie de varilla o stick, y sumergir en una muestra de orina entre tres y cinco minutos. Pasado ese tiempo, aparecerá el resultado en una ventana: por lo general una línea distinta a la de la ventana de control. Ha llegado el momento de saber el veredicto: si solo aparece una línea, no estás embarazada… pero si aparecen dos, el test de embarazo es positivo, lo que significa que, con un 99% de probabilidades, ¡eres oficialmente una futura mamá!
Algunos modelos de test de embarazo, como los digitales, utilizan, como alternativa a la línea vertical y horizontal, mensajes del estilo "estás embarazada" o "no estás embarazada" o caritas tristes o sonrientes para comunicarte el resultado. Si el resultado del test te parece dudoso, te recomendamos que lo repitas unos días después del primer intento.
Recuerda que el resultado del test debe ser confirmado por los análisis de sangre prescritos por tu ginecólogo tras el test de embarazo que te has hecho en casa. Normalmente el test no suele equivocarse cuando sale positivo. En cambio, también podrías estar embarazada aunque salga negativo: esto podría ocurrir, por ejemplo, si has hecho el test demasiado pronto, sin respetar los tiempos indicados. Y si te preguntas si existe alguna solución para disipar las dudas, repite el test de embarazo al cabo de una semana. Así podrás estar segura del veredicto.