Todos los test realizados en casa disponibles en el mercado tienen algo en común: miden la concentración en la orina de la llamada "hormona del embarazo" que, en el ámbito científico, se conoce como gonadotropina coriónica (hCG). Esta hormona se segrega aproximadamente una semana después de la fecundación.
Debes saber que lo que cambia es la sensibilidad de los tests de embarazo a esta hormona. Se le conoce como "factor X" y es en base a este parámetro que deberás elegir el tipo de test que comprar y, sobre todo, cuándo utilizarlo. Por eso se dice que existen test de embarazo precoces y otros tradicionales.
Los tests de embarazo precoces son capaces de detectar cantidades mínimas de hormona hCG y puedes utilizarlos 2-4 días antes del día que esperas la menstruación. He ahí el dilema: decidir entre si tener paciencia o lanzarse de cabeza.
Ya hemos visto que los tests de embarazo precoces tienen una sensibilidad mayor a la hormona hCG. Los test tradicionales te confirman que estás embarazada cuando la concentración de hormona es superior a 50 miliunidades por mililitro (mU/ml), una cantidad que solo se alcanza al menos 3 días después de la primera falta. Los test de embarazo precoces, por el contrario, son capaces de detectar cantidades de esta hormona cercanas a las 25 miliunidades por mililitro, anticipando el eventual cese del ciclo menstrual.
¿No quieres esperar los tradicionales 15 días a partir de la relación sin protección que establecen los test clásicos? ¿Quieres conocer ya los resultados? En este caso hay algo que debes tener en cuenta: según un estudio del National Institute of Environmental Health Sciences, en 200 mujeres en edades comprendidas entre los 21 y los 42 años, el 10 por ciento de los embarazos no se hubiera diagnosticado de haberse fiado de un test precoz.
Un aspecto que no debemos olvidar es el precio. Por regla general, el precio de los test precoces es superior al de los dispositivos tradicionales. De modo que, antes de echar mano a tu cartera, pregúntate si no vale la pena esperar unos días más y ahorrarte dinero y -posiblemente- agobios.